Edgar Iraheta
La fe verdadera.

Lo que rechazaste no fue fe verdadera. Lo que se te enseñó fue algo que alguien usó para manipularte o fue algo que alguien sinceramente cree, pero está en error. A muchos se nos enseñó que si orábamos con intensidad, con pasión, y si lo hacíamos perseverantemente, íbamos a ver cambios.
Si lo declarabas, así iba a ser. Si dabas, así iba a suceder. Era como una llave mágica.
En el momento que encontrabas la llave correcta y le dabas exactamente la vuelta correcta, algo iba a suceder en tu vida. Pero para muchos, el problema fue que cuando oramos intensamente, cuando dimos mucho, cuando declaramos y decretamos, y no sucedió nada, se nos dijo, no tenías suficiente fe. Tu fe es muy débil.
Eso es fuerte. ¿A quién le hablo hoy? Quiero ser cuidadoso con esto.
Hay personas que tuvieron seres queridos que murieron, y ellos creyeron que Dios los iba a sanar. No vieron esa sanidad, pero tuvieron fe. Y cuando se les dijo, no creíste suficiente o hay una puerta abierta en tu vida, eso es fuerte.
Si te alejaste de Dios, si dudaste, si decidiste, ya no quiero lo mismo, después de todo lo que diste de tu tiempo, tu sacrificio, tu juventud, y no viste los resultados que te prometieron, este mensaje es para ti. Te has desilusionado. Oraste y no recibiste.
Confesaste sanidad y no la viste. Diezmaste, ofrendaste, pactaste, y no sucedió lo esperado. Y después te dijeron, es que no fue suficiente fe.
Quiero decirte algo importante. Lo que rechazaste, no fue fe verdadera. Lo que se te enseñó, fue algo que alguien usó para manipularte, controlarte, o fue algo que alguien sinceramente cree, pero está en error.
Lo que rechazaste, fue una falsa enseñanza que te dañó. Hoy quiero darte la oportunidad de decir, quiero regresar a la fe verdadera, a la fe que la Biblia dice que debo practicar y vivir. El antídoto.
Para poder ayudarte a procesar esto, necesito darte primero el antídoto para sanar tu alma. Si te doy solo las razones porque todo estuvo mal, te va a dar más razón para amargarte. Y ya estás amargado.
Ya tienes esa tensión. Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Hebreos 11.1.
La fe es certeza y convicción. Pero escucha, no es certeza en el resultado de lo que has estado orando. Es certeza y convicción en el carácter de aquel a quien le pides.
Se nos enseñó, si oras tanto, das tanto, vas a ver este resultado. Nuestra fe fue fundamentada en una fórmula. Pero la verdadera fe es certeza en quien provee todo para nosotros.
El que puede sanar, puede restaurar. Es certeza en el carácter de Dios, no en cosas materiales. La fe dice, Dios es bueno, aunque mis circunstancias no lo parezcan.
La fe dice, Dios es soberano, aunque no entienda lo que está sucediendo. La fe dice, Dios cumplirá sus promesas, aunque yo no las vea todavía. Tu fe está en quien Dios es, sin importar el resultado.
Dios te diseñó para descansar y reposar en Su fidelidad. Él es un Dios fiel. Murieron sin ver, pero no sin creer.
Conforme a la fe, murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos y creyéndolo y saludándolo. Hebreos 11.13. Ellos veían algo que no podían entender claramente.
Veían una esperanza más grande de lo que estaban viviendo. Y dice que lo vieron, lo saludaron, y murieron sin verlo manifestado en su vida. La fe muchas veces no significa que todo se manifiesta en tu tiempo.
Una vez Dios me habló de esto personalmente. Como profeta, Dios me daba sueños sobre esta nación. Pero me frustré porque la iglesia hacía lo opuesto a lo que Él mostraba.
Dejé de soñar por dos años. Cuando empecé a tener sueños otra vez, molestado le pregunté, ¿para qué me los das si nadie escucha? Edgar, ¿qué pasaría si simplemente quiero mantener ese sueño vivo?
A lo mejor el resto no lo quiera creer, pero quiero mantener el sueño vivo para otra generación. En ese momento le pedí perdón. Los sueños no eran para que yo viera todo cumplirse, sino para que otra generación pudiera creer y experimentar lo que Dios prometió.
Dos experiencias de la fe. Todos vamos a vivir una de estas dos experiencias. Primera experiencia, fe que trae victoria.
En Hebreos 11 dice que muchos conquistaron reinos, taparon bocas de leones, apagaron fuegos, recibieron a muertos resucitados. ¿Quién no quiere eso? Segunda experiencia, fe en medio del sufrimiento.
Hebreos 11 también dice que muchos fueron atormentados, azotados, apedreados, pobres, angustiados, maltratados, de los cuales el mundo no era digno. Es la misma fe, pero el resultado fue opuesto, y ambos fueron aprobados por Dios. La fe no se mide por los resultados.
Se mide por tu confianza en Dios, independientemente de los resultados. Ejemplos de fe verdadera. Job perdió todo.
¿Has sentido que perdiste todo? Job no confió en Dios porque Dios le dio todas las riquezas. Aún cuando perdió todo, decidió confiar en Él.
Aunque Él me matare, en Él esperaré. Job 13, 15. No culpó a Dios.
Confió aunque no entendía. Los amigos de Job insistieron en buscar explicaciones humanas, acusándolo de pecado oculto. Sin embargo, Dios afirmó que Job habló correctamente de Él.
La fe de Job fue mantenerse firme en la fidelidad de Dios, aun cuando no entendía el porqué de su sufrimiento. Daniel y sus amigos, frente al horno de fuego, dijeron, Nuestro Dios puede librarnos. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses.
Daniel 3, 17-18. Dios puede, y si no. Esa es verdadera fe.
Aunque haga el milagro o no lo haga, yo sé que Él es el Dios de milagros. Pablo pidió a Dios ser librado de su aguijón en la carne, y Dios no le reprochó falta de fe, sino que le respondió, Porque mi poder se perfecciona en la debilidad. 2 Corintios 12, 9.
Pablo aprendió que la gracia de Dios es suficiente, y que su poder se muestra en nuestra fragilidad. ¿Por qué creímos lo que creímos? ¿Por qué caíste en eso?
¿Por qué creíste que si declaras y oras y das, todo iba a ser color de rosas? El predicador con toda propiedad te lo anunció. Tranquilo él mientras tú sufrías en casa.
Tus hijos con hambre. Enfermo. Con problemas.
Y dijiste, No, no di suficiente. Eso me duele. Y te pido que perdones, porque nunca deberías haber pasado por eso.
Porque es una injusticia, y Dios lo ve. ¿Por qué creíste eso? Porque había necesidades genuinas en tu vida.
Deseos genuinos que necesitaban ser cuidados. Necesitabas ser pastoreado, pero decidieron usar eso para aprovecharse de ti, en vez de verdaderamente hacer la obra de cuidar tu alma. No es porque eres tonto o ignorante.
Alguien se aprovechó de ti, y debes perdonar eso y seguir adelante. El problema no fue tu anhelo de ver algo mejor. El problema fue que la solución que te dieron fue falsa.
¿Qué le dirían a Abraham hoy? Imagínense si Abraham fuera miembro de algunas iglesias hoy. Le dirían, Abraham, llevas 25 años esperando por la promesa.
¿Qué puerta abriste? ¿No hiciste pacto con Dios? ¿Diste tus primicias?
Si verdaderamente creyeras, ya deberías haber visto todo. Parece que no tienes suficiente fe. Perdonen, pero eso es una falsedad.
Abraham sabía que su cuerpo y el de Sara ya estaban viejos. Y él creyó en esperanza contra esperanza. Se fortaleció en fe, dando gloria a Dios.
Romanos 4.18.20. ¿Cómo fortaleció su fe? No dando mil dólares.
Dando gloria a Dios. Abraham depositó todo su corazón en Dios, diciéndole, mi cuerpo dice no, pero yo sé que tú lo puedes cumplir. Y aunque no lo viera, prefirió morir así que negar la fidelidad de Dios.
Lo que Jesús realmente prometió. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo.
Juan 16.33. Jesús dice, les digo esto para que tengan paz. Van a tener problemas, pero confíen, yo he vencido al mundo.
Jesús no te garantizará ausencia de problemas. Dice, van a haber problemas, pero confía. El sufrimiento no es evidencia de falta de fe.
Hay personas que van a morir con problemas, pero van a morir en fe. Y es mejor morir en fe siendo encontrado aprobado. La invitación.
Si te alejaste, si decidiste no seguir, si fuiste herido, manipulado, controlado, hoy es el día para regresar a la fe verdadera. La fe que dice, sin importar lo que suceda, voy a confiar en él. No me voy a dar por vencido.
Si te dijeron, es tu culpa, no creíste, abriste puertas, quiero que ores. Dios, yo perdono a esas personas. Perdono a aquel que me manipuló, me controló, me culpó porque algo no sucedió.
El Dios que tú y yo servimos no te culpa. No te está exigiendo perfección para amarte. No te invito a volver a la religión que te lastimó.
Te invito a conocer al Dios que esa religión distorsionó, que no exige perfección para amarte, que estuvo dispuesto a sufrir el mismo para rescatarte. Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Hallaréis descanso para vuestras almas.
Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. Mateo 11 28 30. ¿Quieres alcanzar buen testimonio?
¿Quieres morir aún en fe? Yo no quiero morir negando a Dios por la falsedad de otros. Quiero morir aún en fe, sin ver toda la plenitud de lo que Él me ha prometido.
Yo sé que Él es un Dios fiel. Eso es fe verdadera.